miércoles, 12 de noviembre de 2014

Moda "Underground" o como morir del asco con dignidad

Acabo de ver una película de lo más creepy y ahora mismo acudo a mi blog con ansiedad onánica por expulsar de mí una gran carga intelecto-espiritual con un gemido de placer.... Porque ver a tíos que apestan tanto o más que yo siempre me hace querer eyacular en la cara de la prostituta asiática que es este blog.

La peli iba sobre una historia cualquiera que ocurre en una nochevieja cualquiera. Un tío cualquiera vive en la casa de unos amigos (una pareja de novios), no me he enterado de si la casa era de ellos o era alquilada o quién pollas pagaba las facturas pero pongamos que era de la pareja y el amigo se limita a dar asco a sí mismo y al resto de participantes de esa vida colectiva. El chico de la peli hace un par de años que llegó a Los Ángeles y desde entonces su vida a caído tan bajo como maleta de Jeniffer Aniston en las pocas películas que por accidente he visto de ella (¿por qué Hollywood cree que una maleta que se cae y deja todo tu equipaje repartido por tierra es gracioso? ni siquiera es miserrimamente divertido. No lo es. Es bochornoso y patético. En fin).

El chico, cuyo nombre no recuerdo (llamémoslo "el chico"), tiene una ex de la que no se ha olvidado aun, lleva mucho tiempo sin estar con una mujer. Dentro y fuera de la cama. Total que su amigo Jeff (porque todos tenemos un amigo Jeff -aunque no se llame Jeff [me encanta haber metido unos guiones en un paréntesis]-). EN FIN. Ahora estoy escuchando la publi de spotify y no puedo escribir mientras escucho esto.

...

Vale ya. El amigo Jeff del que ya hemos hablado suficiente, le sugiere que se cree una cuenta en una pagina de citas y tal y que publique una suerte de anuncio ofertando su compañía al mejor (o el menos malo) postor. Lo que publica desborda una lírica enigmática y tan atractiva que hace quizá un poco obvia la función de un grupo de guionistas detrás del personaje que tenemos delante. ¿Un tio con semajante lírica dando tanto asco humano? Pero en fin supongamos que el tener labia no te exime de poder dar pena como hombre. "Misántropo busca misántropa. Si vas a contestar a este mensaje, probablemente no seas el tipo de persona que me interesa..." o algo así empieza el "anuncio". Yo sólo con eso ya me excité, soy de bragueta fácil, que le vamos a hacer. El caso es que una chica estúpidamente altiva le contesta y quedan. El tío todo lo bueno que tiene escribiendo, lo tiene de malo en relaciones sociales (el pobre me ha recordado a mí). Total que conciertan una cita el día de nochevieja porque es muy triste estar solo, supongo. ¡Oh esperad me encanta esta canción!

Pues resulta que la supuesta soberbia extravagante de la rubia despampanante -¿cómo no?- con la que ha quedado al final se va transformando como quien no quiere la cosa en un cinismo atractivo y un desprecio masoquistamente excitante hacia el falo masculino. Él se va sintiendo atraído por ella y ella de él. Con las escenas nos vamos acercando a la realidad de los personajes. Que dejan de ser caricaturas estereotipadas para convertirse (sobre todo ella) en seres humanos definidos en una verosimilitud muy digna. Descubrimos sus demonios y nos identificamos con ellos. Nos hablan de nosotros, a poco que queramos abrirnos a la película. Tiene escenas divertidas y dramáticas, momentos de tensión muy bien llevada (la llamada telefónica) y momentos de tranquilidad bien respirados (la cena en el italiano, la visita al teatro...).

El final es la magia de la película. En un momento emotivo adivinamos los pensamiento de Vivian (la chica) sin que ella nos los presente de forma abierta. Lo sabemos y no nos lo ha dicho. Sólo nos ha dado una pequeña pista anteriormente, sólo tenemos a una chica llorando porque dentro tiene algo que no se atreve a decir. Sabemos qué es. No nos lo ha dicho, el director nos deja, muy amablemente, unos segundos para pensarlo y este hecho se nos presenta con la espontaneidad con la que vemos salir un camarero la cocina cargando con lo que hemos pedido ¿Acaso no esperábamos la comida? La hemos pedido, pero lo vemos aparecer y nos sobresaltamos, por algún motivo, de una forma racionalmente estúpida. De la misma forma nosotros no esperábamos adivinar qué le pasaba, pero nos descubrimos conocedores de este hecho que sin embargo nos nace natural en el momento. Siempre lo hemos sabido, pero no nos hemos parado a pensar en esa posibilidad. Es verdaderamente mágico cuando la película no necesita hablarte para hacerte entender. Luego ella lo confirma, tras unos segundos, enuncia lo que tú, intrépido cinéfilo, ya sabes.

La película tiene un final no apto para gentes moñas, lo cual merece mis respetos. Le han dado un final correcto, coherente con la línea argumental, lo cual por desgracia ocurre poco debido a la demanda de finales bonitos por parte de la abarrotada comunidad de mojabragas que tanto abunda.

Mencionar que no entiendo la necesidad de que la fotografía fuera en blanco y negro. Qué sí, le da a todo un aire más vintage, pero ¿realmente era necesario?... Aunque si bien es verdad, de aquí se me puede lanzar la contra-pregunta de: ¿era necesario, por otra parte, mostrar color alguno? Pues no, es verdad, si has elegido el blanco y negro libre eres de hacerlo, lo cierto es que es ya una cuestión estética que le concedo a la dirección. Mencionar también que se nota lo americano de la producción al haberse abstenido de mostrar tetas y penes. Es curioso que un país dónde se licencian armas al pueblo sea tan casto en su producción artística, quizá el no haber perdido población civil en la segunda guerra mundial tenga algo que ver. O quizá es que algunos de sus directores son sencillamente cutres y pudorosamente infantiles. Divago mucho ¿no? 

No hay ninguna actuación maravillosa como no la hay tampoco la hay mala. Me gustó particularmente "el chico", pero no tengo claro si me gustó por el actor o por el papel en sí. Un trabajo muy bueno en general. A veces el montaje tropezaba vagamente pero decir que el montaje era malo es ser del todo injusto. Máxime con la ingeniosa idea de usar lo que sería la simulación de un cámara de vigilancia en un metro para captar algunos planos, me pareció muy original y funcionaba a nivel estético (detalle anecdótico y curioso de la película)

No sé qué más comentar a parte de su circularidad argumental, circularidad que no voy a explicar más para no contar el término de la película pero resulta obvio cuando ves el final. Este hecho en cierto modo otorga al final un sentimiento de satisfacción que pocas películas consiguen. Una satisfacción algo melancólica y deprimente; una satisfacción rara, inexplicable... calmada, natural... Un buen final, sin duda.

Por último apuntar que no sé cual es el título de la película ni necesito saberlo tampoco. No se quienes eran los actores ni su director y no me intereso en proporcionaros esa información principalmente para que no os hagáis los modernos y vayáis fardando de haber leído una pseudocrítica -o lo que quiera que sea este despropósito- en internet sobre la película tal.

¡Ale! Otro día más.




Bueno venga... investigando un poco he descubierto que la película se llamaba "Buscando un beso a media noche". En mi opinión el título es lo peor de la película. Venga, ahora salid a ahí fuera a haceros los modernos entendidos.

jueves, 2 de octubre de 2014

Comentario a Dans París

Hace un par de minutos que he terminado de ver Dans Paris (2006). Película guionizada y dirigida por Christophe Honoré. Un film que solo de pensar en un calificativo para darle hace que por poco no me estalle la cabeza.

No es que la peli sea mala. No lo es. De hecho he pasado un buen rato. No es que la película sea rara. Es de todo menos rara. Es absolutamente corriente, su argumento no es nada complejo. Pero no puedo definirla. Digamos que es una película cuyo mayor éxito es paradójicamente lo que en cualquier película convencional sería un fracaso: la indiferencia.

La sinopsis: Todo parte con Jonathan (Louis Garrel) explicando a modo de narrador la situación de su familia: Paul (Romains Duris), su hermano mayor, tras cortar con su novia, vuelve a casa de su padre (Guy Marchand) donde convive con él y con su susodicho hermano menor. El tipo lo está pasando mal, no quiere comer y apenas habla con nadie. Su hermano lo quiere y se preocupa, pero es demasiado egoísta como para dejar que le afecte demasiado. Y entre los dos hijos y la madre -que aparece puntualmente- hacen de la vida del padre un puto infierno.

En Filmaffiniti se han tomado la licencia de decir que la máxima de esta familia es: "esfuérzate en ignorar la tristeza de los tuyos". Esta es una frase la utiliza Jonathan en cierto momento de la película y aunque sí que es verdad que él la menciona como imperativo familiar -que el mismo la suscribe con sus actos- no estoy tan seguro que pueda generalizarse con ella a la actitud de todos los miembros de la familia. Ni siquiera en Jonathan mismo vemos un cumplimiento íntegro de la misma.

Volviendo al tema de la indiferencia. ¿Por qué indiferencia? Simplemente porque no empatizas con ningún personaje. Porque ningún personaje intenta caerte bien o justificar sus actos por más reprobables que resulten... porque viven sus vidas como les da la gana y les importa una mierda tu opinión. La película es "te sirvo un plato de historia corriente, sin más, que esté sabroso o no, no me importa, eso ya es cosa tuya, yo te sirvo la historia que tengo." Mentiría si dijese que no hay que apreciar mucho a alguna actriz o actor del reparto para poder verla sin querer irte a hacer otra cosa más productiva, pero, como digo, esa es la forma de ser de la película. No intentar gustar y cuando algo tiene la suficiente autenticidad como para no pretender gustar, de alguna manera ya me gusta.

Es una película con una historia corriente; con un esquema de escenas inicial poco común, algo extravagante, que en mi opinión fracasa pero que tampoco hunde el barco. Si te gusta el cine poco común échale un vistazo, lo mismo, hasta la disfrutas; sino, pierdes el tiempo, te va a dejar con la misma cara.

¿Qué más puedo decir? Guy Marchand estuvo nominado a los premios Cesar del 2006 por mejor actor de reparto. Me parece justo que estuviera nominado, pero no sé quien lo ganó finalmente ni si la elección es legítima sólo digo que me parece bien que se tomaran la molestia de nominarlo, hace un buen papel.

No estoy seguro de que este texto pueda llamarse crítica. Realmente he comentado lo que me ha parecido a si que vamos a llamarlo comentario por darle algún nombre a esto.



Responsable de esta pantomima: Araña

lunes, 8 de septiembre de 2014

Presentación.

Bueno, supongo que para empezar algo así debería explicarles quien soy, a que se dedican mis padres y como fue todo ese rollo de mi infancia, pero lo cierto es que no lo haré por dos razones: la primera, porque es una lata y la segunda es que a mis padres les daría un yuyu si se enteraran de que voy contando sus intimidades en público, sobre todo mi madre, que menuda es para esas cosas.

Sí, si has podido identificar este comienzo probablemente este sitio te guste. Me llamo Araña y mi nombre evoca lo repulsivo de mi persona, este es el tercer blog que empiezo y el primero que quiero que llegue a algo serio. Voy a escribir sobre películas, libros, arte, obras teatrales y lo que surja (por dantesco que sea). Carezco de formación especifica para hablar de tan insignes categorías. Lo único que tengo a mi disposición es mis ganas por informarme y ofrecer entradas rigurosas, mi amor desinteresado por estas disciplinas y mi siempre compañera actitud crítica. Aunque no por esta formalidad el blog va a estar exento de ironías, valoraciones personales desenfadadas o algún comentario soez. No puedo ser incisivo si no me relajo. Considérenlo parte de mi trabajo, o de mi encanto. De ahí que el nombre de este blog sea "Nuestro lado casi recto".

Estoy abierto a críticas, sugerencias, peticiones, rectificaciones, ofertas de trabajo (por si cuela) y colaboraciones. En comentarios os podéis poner en contacto conmigo para lo que me preciséis.

Ahora para finalizar adjunto un maravilloso vídeo que he visto donde habla de la posición de la cultura en nuestras sociedades. No tiene desperdicio. Gracias por el gran trabajo Elio González y Rubén Tejerina.



Por cierto, sí, el primer párrafo es el comienzo de el guardián entre el centeno escrito por J. D. Salinger. Es uno de mis libros favoritos.